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lunes, 28 de mayo de 2012



CON EL ÉTER DEL ENIGMA


Huye el eterno retorno del Yo.
La tarde ausente de todo
trae rimas como nubes.
Se promete
el regreso de las metáforas:
letras olvidadas en el tiempo,
olas desnudas sobre el mar.




















MAGIA ANDINA

Cae la lluvia sobre la plaza 
tres luces resisten la niebla 
el agua lleva vestigios
de otras voces antiguas. 

Un arpa venezolan
ríe y llor
en la tasca de Goyo. 

Un hombre sube la cuesta 
repican las campanas 
de San Bartolomé. 

En El Cobre 
la magia andina 
recorre las calles.





HACIA TODOS LOS SILENCIOS
El hombre vestido de noche
camina bajo la sombra
donde el cielo abre sus puertas.

Una estrella sonríe 
apenas un segundo de Todo
sólo silencio de Ángeles
volando hacia las cúpulas invertidas.


El hombre vestido de noche
sueña el infinito:
huecos celestes en vértices furiosos
girando hacia las fronteras liberadas
por el rumor de los cometas,
viajeros milenarios
portando las chispas del tiempo.

martes, 15 de noviembre de 2011

VIVIENDO EN EL COBRE



Una aldea de humus

renace todos los días

al ritmo de las cosechas,

al nacimiento de las lluvias,

al cultivo de la vida

por seres humanos inmensos.

LA REALIDAD EN PREGONERO




No necesito de metáforas 

cuando veo

la casa recostada en la colina,

a su lado tres árboles,

más arriba brilla el cielo

y bien a lo lejos

se ven los cerros.


Están todos a la vista

los campesinos que recolectan

las cebollas y las papas,

las mujeres portando

la comida en sus cestas,

los niños que juegan

en las puertas de sus casas,

los pájaros que cantan,

la brisa que viene de la montaña.


Cada cosa se manifiesta

real, bella, completa

y entonces

no necesito de metáforas.

jueves, 25 de agosto de 2011

DESDE SAN CRISTÓBAL, VENEZUELA.




¿Qué será de los pájaros en Ranelagh? 

¿Cómo estará el otoño en mi barrio?


Miro hacia atrás

y me alcanza
la inmensa realidad de la distancia.


Aún recuerdo
el corazón de mi madre

gritando en mi pecho

el día que me lancé a los caminos.

Recuerdo los rostros que pasaron ante mí,

los paisajes escritos en mi alma.


Escucho el llanto de Marcela

cuando nos despedimos en Lima.



¿Qué será de los amigos,

de la Calle Ancha ahora pavimentada

donde en otras épocas
crecían las manzanillas

que mi abuela juntaba?
 

¿Cómo estará el amor de Hermes, mi perro,

la placita donde iba a poetizar mis sueños,

a dibujar con la forma de las nubes,

a pasar las tardes sin tiempo

escuchando la risa de la hierba,

el consejo de los árboles?
 


¿Qué será de aquellos amores que tuve,

de la bicicleta blanca,

los libros que habitaron mi cuarto,

el horno a leña y los claveles?


¿Qué será de la parra plantada por mi padre?

¿Qué será
de aquella vida
que ya no tengo?

UN VIAJE


















La noche de los colores


en la ciudad de San Cristóbal:




Salvador


-amigo de toda la vida-


plasma mujeres enamoradas


rostros iluminados


pincelados con vestigios de la nada.


Erasmo convoca a la magia


para relatar sus aventuras africanas.


Carlos un joven guerrero


apoya con su luz


y Osvaldo diseña imágenes


desde su corazón,


mientras un poeta-caminante


intenta cincelar el tiempo con su tinta.