
Música, tambor enloquecido
cielos fantásticos,
cargan con las lloviznas dulces del estío
y las palabras no soportan mas
y se dejan
caer
grandes catástrofes,
inundan el paladar sensitivo
organizan susurros
dictan un viejo hechizo
papilas intactas saborean el estigma
incrustan la conciencia calma
en cada poeta del olvido.
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